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Diciembre - 2016
Café: motor de la economía centroamericana
Café: motor de la economía centroamericana
La región sobresale en el mundo por su calidad en el aromático que atrae la atención de los importadores más sofisticados.

La región sobresale en el mundo por su calidad en el aromático que atrae la atención de los importadores más sofisticados.

El café es el producto estrella de las exportaciones centroamericanas; activa la economía local, genera empleo y trae desarrollo en cada uno de los eslabones de la cadena de producción.

Para el año 2015 Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua, se situaron entre los 20 principales países productores de café del mundo, confirmando la importancia en la producción mundial de este grano. El café centroamericano es del tipo suave-aromático, un grano de mayor precio que el que se produce a gran escala en otras naciones.

La fuerza de trabajo en los cafetales centroamericanos está conformada por unos 296.135 productores, distribuidos en un total de 886.772 hectáreas de zonas sembradas por el grano. Los suelos son propicios para este cultivo, pues son una mezcla de suelos de origen volcánico, con alturas entre 800 y 1.200 metros sobre el nivel del mar y un clima casi siempre adecuado.

El café fue el impulsor del crecimiento de la economía regional durante el siglo XIX, así como de otros aspectos como transportes o telecomunicaciones. El difícil acceso a plantaciones alejadas motivó a los gobiernos a construir mejores vías, utilizar trenes y camiones y desarrollar las comunicaciones. A mediados del siglo XX se introdujo el uso de fertilizantes, sistemas de riego, nuevas variedades de café más resistentes y más capacidad de siembra por metro cuadrado.

Uno de los momentos más difíciles para el rubro fue cuando la roya afectó al 74% del café de El Salvador, 70% de Guatemala, 64% de Costa Rica, 37% de Nicaragua y 25% de Honduras entre los años 2012 y 2013, sin embargo, un control adecuado de la plaga y la diversificación de la producción cafetalera a contribuido a evitar una crisis de grandes proporciones.

Aunque este año también hubo impacto por esta enfermedad, los caficultores de Guatemala Honduras y Costa Rica han logrado contrarrestar sus efectos gracias al uso de tecnología y variedades resistentes a plagas y que logran mayores rendimientos.

Una de las medidas que han tomado algunos productores para diversificar la actividad ha sido producir biogás utilizando las aguas contaminadas por la producción de café, convirtiéndola en una actividad sostenible. La producción de 1.3 millones de sacos de café anuales equivale al impacto contaminante de 20.000 autos; además, rebaja el consumo de agua de manera dramática.

Asimismo, en Costa Rica se trabaja en un abono orgánico a base de broza del café enriquecida con calcio, magnesio y demás nutrientes, que tendría una reacción positiva a nivel de suelo y que permitiría generar buenas cosechas.

Octubre, 2016.

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